¡Hola a todos!
Como llevo una temporadita sin pasarme por el foro con la asiduidad que debiera, quiero reincorporarme realizando este reportaje de uno de los lugares que más me ha impactado de todos los que he podido visitar.
La cordillera de las Montañas Nevadas rodea a la preciosa ciudad de Lijiang (región de Yunnan, China) y le proporcionan el microclima tan particular que posee esta ciudad, menos cálido de lo que sería esperable debido a la altitud y no demasiado frío en invierno gracias a la latitud en la que se enclava.
Como teníamos que recorrer unos cuantos kilómetros para llegar a nuestro destino nos tuvimos que levantar muy temprano y ya desde ese momento empezamos a disfrutar de las maravillas que nos esperaban: la Montaña Nevada del Dragón de Jade, que domina toda la ciudad, se hacía visible por completo y por primera vez desde nuestra llegada. Desde nuestro hotel la vista era imponente:

Tras unos un rato llegamos a una zona de parada obligada donde tomamos unos de los autobuses que te permiten visitar la zona (está prohibido acceder con vehículos propios o micobuses de touroperadores). Serpenteando por una carretera de montaña llegamos hasta la estación de salida del teleférico que te permite ascender hasta las altas cumbres salvano un desnivel de unos 1.300 metros en apenas 20 minutos.

Era muy temprano así que fuimos de los primeros en ascender. Daba un poco de "yuyu" ver como todas las cabinas con las que nos cruzábamos estaban vacías y tampoco podíamos ver a nadie delante o detrás de nosotros, salvo a nuestra simpática guía que en todo momento nos acompañó y nos explicó todo cuanto debíamos conocer de la zona.

Una vez arriba estábamos literalmente en las nubes, a unos 3500 metros de altura. La estación de llegada del teleférico casi no se podía ver

El objetivo era llegar a un templo budista que se encontraba a unos pocos cientos de metros desde allí, al que se accedía por un camino bién delimitado pero que había que recorrer sin mucha prisa porque a esta altura te falta el oxígeno si no estás acostumbrado. Como se puede ver a continuación apenas había nadie, algo realmente complicado en este país tan superpoblado.

Nos pareció un lugar alucinante, con los clásicos pañuelos que se usan de ofrenda por todos lados y la stupa flanqueando la entrada del templo y, por supuesto, envueltos por las nubes.

Desde la entrada hasta el patio del templo, estaba toda la construcción rodeada por los clásicos cilindros de latón que hay que hacer girar según vas visitando las distintas estancias para obtener buena suerte y otras bendiciones que si no eres budista no comprendes demasiado bién. Nosotros los hicimos girar a todos, por si acaso, jejeje.

El templo era muy humilde y pequeño pero nos pareció muy interesante. A continuación os muestro el patio central. En el interior estaban los monjes rezando por lo que no pudimos hacer fotos. Hicimos una ofrendas y regresamos de nuevo hacia el teleférico.

De camino nos encontramos con un rebaño de yaks. Eran un poco esquivos, por lo que no fue fácil fotografiarlos

A esta anciana ya la conocéis porque subí hace tiempo una foto de ella. Allí estaba vendiendo setas y alguna baratijas que ella misma hacía según nos contó nuetra guía

Las nubes estaban bajando cuando regresamos, así que nos volvimos a meter en ellas

Pero cuando salimos pudimos ver un paiseje increíble (¿esto es China o son los Alpes?)

Luego bajamos hasta el río Baishui. Otro paisaje alucinante, y aunque aquí la mano del hombre ha actuado ampliamente (las represas no son naturales), creo que ha servido para embellecer más el lugar.

Al fondo, el agua del deshielo caía formando casacadas y saltos de agua

Estos yaks estaban adornados para que que la gente se hiciera fotos con ellos en las represas. Nosotro no teníamos mucho tiempo, así que continuamos nuestra ruta

El agua del río terminaba en este pequeño lago. El color del agua parecía de otro planeta.

Y ya desde aquí regresamos hacia Lijiang.
Espero que este reportaje os muestre la belleza de estos lugares, aunque estoy seguro de que no existe foto en el mundo que refleje al cien por cien tanta belleza.
Un abrazo.