Se dice que aquí nació el primer mazapán Toledado y también que fue uno de los conventos más extensos y más ricos en propiedades y rentas de la ciudad y de la diócesis. El edificio es del siglo XIII y está ocupado por las monjas de clausura de la orden cisterciense de san Bernardo.
Pero lo que realmente me llamo la atencion es ver como la crisis también esta afectando a este emblemático convento.

El tema eléctrico realmente era preocupante:



Me hizo gracia ver que las campanas ya no se tocan tirando de una cuerda:

Que habrá detrás de esta puerta?

Quizás esto:

¡Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Lastima que al final una simpática monjita nos pillo al barbas y a mi merodeando por donde no deberíamos. Al menos con nuestra visita hemos aportado nuestro granito de arena para su restauración.
Un abrazo.